¿Tienes que entretener a un grupo de niños y no recuerdas ningún juego? Tranquil@, te proponemos cuatro divertidos juegos que pueden realizarse en cualquier lugar y sin gastar nada de dinero. Te costará muy poco recordarlos, y combinando algunos de ellos conseguirás que tu fiesta infantil sea todo un éxito. Además, ¡seguro que has jugado a más de uno durante tu infancia!

El primer paso es sencillo: separa a los niños en dos grupos para agilizar la dinámica de las actividades.

El juego de la silla: Para comenzar, cuenta a todos los niños que participarán en la actividad. A continuación, resta uno a la cifra total y coge ese número de sillas. Colócalas en círculo y escoge una canción movida, a ser posible que vaya acelerándose conforme avanza. Los niños deberán andar en torno a las sillas, pendientes de la canción. Y ahora, ¡apaga la música de golpe! Todos los niños quedarán sentados, a excepción de uno de ellos, que queda eliminado. Quita una silla, vuelve a darle al play y continúa así —restando una silla al final de cada tanda—, hasta que solo queden dos niños. El que logre sentarse en la última silla será el ganador. El baile de la naranja: Divide a los niños por parejas del mismo equipo. A continuación, coge tantas naranjas (o cualquier otra fruta similar que tengas a mano) como parejas haya y repártelas. Los niños de cada pareja deberán sostener la naranja entre sus frentes. Elige una canción divertida y ¡a bailar! El juego continúa hasta que solo quede una pareja con la naranja en alto, sin que se le caiga al suelo. El equipo al que pertenezca dicha pareja será el ganador. Las tinieblas: Este quizá sea uno de los juegos más populares cuando la fiesta infantil se celebra en una casa. En primer lugar, asegúrate de que no hay objetos que puedan caerse con facilidad (jarrones, lámparas, etc.) ni esquinas o bordes peligrosos. A continuación, los niños deberán seleccionar a un miembro de cada equipo para que sea el encargado de encontrar a sus adversarios en las tinieblas. Una vez fijado el tiempo que durará cada tanda (entre 5 y 10 minutos aproximadamente, dependiendo del tamaño del lugar), los niños del primer equipo se esconderán en la estancia. Una vez den el aviso de que están todos escondidos, apaga las luces y deja pasar al niño del otro equipo encargado de buscar a oscuras. Para que todo transcurra sin percances, quédate tú también en la habitación. Gana el equipo que encuentre a más niños escondidos en la oscuridad. En caso de empate, repetid la misma operación pero cambiando a los niños encargados de buscar a sus contrincantes. El objeto enharinado: Para este juego necesitarás un par de kilos de harina, una palangana y un objeto que quepa en la boca, que no pueda ser tragado y que no pese mucho (como un lápiz, una pelota de ping-pong, etc.). Coloca la harina en el recipiente y esconde el objeto en ella. A continuación, coloca a los niños en una fila que vaya alternando a los miembros de cada equipo. Uno por uno, los niños introducirán la cabeza en la palangana e intentarán encontrar el objeto oculto sin hacer uso de las manos. Ganará el equipo que antes logre encontrar el objeto. Una variante de este juego es colocar varios objetos en el mismo recipiente. En este caso, ganará el equipo que más unidades consiga rescatar con la boca.

La hora de los premios

Obviamente, al final de la fiesta infantil habrá un equipo ganador. Aunque está claro que la mayor recompensa para los niños (y para ti) habrá sido disfrutar jugando, sería un bonito detalle tener preparado algún tipo de premio. Pero ¡acuérdate de la facilidad con la que se enfadan los niños! Para que ninguno se disguste, asegúrate de que cada niño, tanto ganador como perdedor, recibe una recompensa. Las opciones son infinitas: golosinas, muñecos, dibujos, cromos, joyas de juguete, etc. Para que el equipo ganador no se queje, puedes dejar que sea este quien elija qué tipo de premio quiere (en este caso, asegúrate de tener dos tipos de premios no muy distintos).

2018-05-05T02:52:04+00:00
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