pistas americanas infantiles

pistas americanas infantiles

Aunque no es posible establecer con precisión la fecha exacta en la que apareció el primer castillo hinchable, los datos existentes apuntan a que su origen se remonta a 1959. Fue entonces cuando el ingeniero John Scurlock, en Lousiana (E.E.U.U), inventó una cubierta hinchable destinada a cubrir las pistas de tenis. Cuando Scurlock se dio cuenta de lo mucho que disfrutaban sus trabajadores saltando sobre la superficie, decidió adaptar su invento de cara a que fuese utilizado de múltiples maneras. Entre ellas, el ingeniero desarrolló la cama hinchable de seguridad que rápidamente se haría popular entre los cuerpos de bomberos de su país.

Sin embargo, no fue hasta finales de la década de los 60’s cuando el invento evolucionó y comenzó a dársele el uso recreativo por el que hoy es reconocido a nivel mundial. Para ello, la instalación de las paredes de seguridad fue clave, ya que de este modo los niños podían saltar y jugar sin peligro a salir despedidos y dar contra el suelo. Con el paso del tiempo y progresivamente, los fabricantes fueron añadiendo nuevos elementos, tales como toboganes, rampas o túneles. Asimismo, la tradicional estructura de castillo hinchable dio paso a nuevas formas, hasta tal punto que, a día de hoy, pueden encontrarse hinchables con infinidad de temáticas variadas (dibujos animados, superhéroes, de época, de príncipes y/o princesas, etc.). Tampoco tardaron mucho en aparecer los castillos hinchables acuáticos, sin duda una de las atracciones preferidas por los niños durante la época estival.
Las pistas americanas para niños

También es en Estados Unidos (tal y como indica su nombre) donde encontramos el origen de las pistas americanas para niños. Durante la década de los 70’s, el ejército norteamericano desarrolló este tipo de instalaciones para entrenar a sus soldados. De hecho, el invento tuvo tanto éxito que su implementación en ejércitos de otros países no tardó en extenderse y, en la actualidad, siguen siendo utilizadas. Estas consisten en una serie de pruebas y obstáculos sucesivos que los soldados deben superar en el menor tiempo posible, tales como muros, tirolinas, redes o cuerdas. De este modo, los participantes no solo desarrollan su potencia, agilidad y fuerza físicas, sino que también deben aplicar sus dotes participativas y estratégicas (ya que en muchas ocasiones las pruebas incluyen acciones que deben superarse de forma grupal).

A partir de los Assault Courses (nombre originario de estos circuitos), nacieron los programas televisivos que recreaban pruebas similares a las desarrolladas por el ejército americano, y que recibieron el nombre de Wipe Out. Tampoco las televisiones europeas tardaron mucho tiempo en adaptar el concepto para ofrecérselo a sus espectadores, entre los cuales contó con gran éxito durante la década de los 90’s. Y fue precisamente a partir de dichos programas de donde los fabricantes de hinchables tomaron la idea para construir sus propias versiones (más pequeñas y menos rigurosas que las pistas americanas reales, obviamente). Este tipo de hinchables se caracterizan por tener un mayor tamaño, por ser más alargados y por poseer un mayor número de elementos que los castillos tradicionales.

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Así, en las pistas americanas infantiles los niños pueden llevar a cabo acciones que favorecen tanto su estado físico como sus capacidades intelectivas, a través de pruebas que los harán correr, reptar, escalar y saltar. Las posibilidades que ofrece este tipo de atracciones son prácticamente infinitas, dado que los niños no solo tienen por qué limitarse a jugar a su antojo (como harían en un hinchable típico), sino que pueden someterse a un plan preestablecido que los guíe y marque unas pautas determinadas a seguir. De este modo, y al igual que sucede con la versión real y televisiva de las pistas americanas, los niños pueden trabajar en grupo para conseguir un objetivo común (para lo cual deberán desarrollar una estrategia) o competir individualmente para alcanzar la victoria, entre otras muchas posibilidades. Incluso puede proponerse a los participantes que, tras echar un vistazo a la pista hinchable, inventen sus propios juegos. En definitiva, esta modalidad de hinchables ofrece muchísimas alternativas posibles, por lo que resultan ideales tanto para fiestas como para festivales (casi de cualquier tipo o incluso ferias o eventos promocionales).

2018-07-10T06:48:49+00:00
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